Las selecciones universitarias femenina y masculina de Costa Rica emprendieron una experiencia histórica al representar al país en el Mundial Universitario de Futsal que se disputa en Polonia.
Detrás de la participación costarricense hay meses de preparación, procesos de selección acelerados, sacrificios personales y el esfuerzo de estudiantes que han tenido que combinar sus responsabilidades académicas con los entrenamientos y la competencia deportiva.
Las delegaciones viajaron con la ilusión de dejar en alto el nombre de Costa Rica, adquirir experiencia internacional y fortalecer la visibilidad del deporte universitario.
Orgullo por representar a Costa Rica
Para las integrantes de la selección femenina, la oportunidad de competir en un escenario mundialista representa la recompensa de años de trabajo.
Yerlin Varela aseguró que vestir nuevamente los colores nacionales significa asumir un gran honor y una responsabilidad.
“Siempre representar a Costa Rica es un honor, y hacerlo en un Mundial Universitario es una oportunidad que valoro muchísimo. Voy con la ilusión de dar lo mejor de mí y aportar al equipo para dejar el nombre del país en alto”, expresó.
La jugadora llega a esta competencia después de haber participado en el proceso premundialista de la Concacaf en 2025, una experiencia que espera poner al servicio del grupo.
La preparación de la selección femenina se desarrolló durante aproximadamente dos meses, por lo que las futbolistas debieron aprovechar cada sesión y trabajar con intensidad desde el inicio.
Yerlin destacó que una de las principales fortalezas del conjunto es la unión construida durante el proceso.
“Logramos formar un grupo muy bonito, muy unido. Además, tenemos jugadoras con mucha calidad, compromiso y ganas de competir”, afirmó.
Estudiar y competir al máximo nivel
Saray Espinoza también describió su convocatoria como una fuente de orgullo y felicidad.
La seleccionada reconoció que el camino hasta llegar al Mundial ha requerido sacrificios físicos y mentales, además de disposición para aceptar críticas y mejorar como jugadora.
“Ha sido un camino de mucho sacrificio y trabajo, tanto físico como mental. A pesar de ser difícil, todo ha valido la pena”, señaló.
La disciplina, la responsabilidad y la organización han sido fundamentales para combinar la universidad, los entrenamientos, los partidos y las demás obligaciones.
Para Saray, participar en el torneo también permite demostrar que es posible mantener un equilibrio entre la preparación académica y el deporte competitivo.
La jugadora espera adquirir experiencia frente a selecciones de alto nivel, disfrutar junto con sus compañeras y ayudar al equipo a conseguir resultados positivos.
Patricia lidera a la selección femenina
Patricia Núñez recibió además la responsabilidad de ejercer como capitana de la selección femenina.
La futbolista calificó su presencia en la convocatoria definitiva como el resultado de muchos años de entrenamiento y esfuerzo.
“Fue increíble. Todas queríamos estar en esa última lista y fue un privilegio, un sueño y mucha emoción”, manifestó.
Sobre la capitanía, explicó que asume el reconocimiento con orgullo, pero también con la disposición de mantenerse al servicio de sus compañeras.
Patricia aseguró que el equipo cerró su preparación con buenas sensaciones y con el deseo de realizar una participación que represente dignamente al país.
“Que confíen, que crean en nosotras. Vamos a dar lo mejor para dejar el nombre de Costa Rica en alto”, expresó como mensaje para la afición.
Un debut histórico para la selección masculina
La rama masculina afronta su primera participación en un Mundial Universitario de Futsal, una circunstancia que Luis Acuña, entrenador de la selección costarricense, calificó como una mezcla de alegría y responsabilidad.
El técnico señaló que el equipo tiene el compromiso de defender los colores nacionales y mostrar el valor del deporte universitario costarricense.
“Es una alegría inmensa, pero también una gran responsabilidad. Vamos a defender los colores de Costa Rica y un deporte universitario en el que se ha trabajado durante muchos años”, indicó Acuña.
La selección fue conformada después de observar a más de 50 jugadores procedentes de diferentes universidades.
El plantel incluye cinco representantes de la Universidad Nacional, cuatro de la Universidad de Costa Rica, tres del Instituto Tecnológico de Costa Rica y uno de la Universidad Técnica Nacional.
Entre los criterios utilizados para la escogencia estuvieron la velocidad, la fortaleza física, los fundamentos técnicos, la capacidad de pensar rápidamente y la facilidad para ejecutar con el balón.
Costa Rica buscará competir sin renunciar a proponer
El cuerpo técnico masculino espera que el equipo muestre una propuesta intensa, con presión alta cuando las condiciones del partido lo permitan, recuperación rápida y aprovechamiento de la velocidad de sus jugadores.
Luis Acuña considera que la cohesión grupal, el control de balón y el deseo de proponer son algunas de las principales fortalezas de la selección.
El objetivo inicial es avanzar a la siguiente fase, aunque el equipo también mantiene la ilusión de alcanzar los cuartos de final y, eventualmente, competir por instancias superiores.
“Pensar en una semifinal o una final es difícil, pero no está pegado al techo. Vamos a ir partido a partido”, afirmó.
Por su parte, Wilson Jiménez, asistente técnico de la selección masculina, destacó que durante la preparación se trabajó especialmente en la organización defensiva y en la unificación de criterios entre jugadores acostumbrados a diferentes sistemas.
Ante rivales europeos con importante desarrollo físico y táctico, Jiménez explicó que Costa Rica pretende apostar por la intensidad, la posesión de balón y el desequilibrio individual.
Una oportunidad para fortalecer el deporte universitario
Más allá de los resultados, la participación en Polonia representa una oportunidad para mostrar que los estudiantes costarricenses también pueden competir internacionalmente.
El entrenador masculino espera que la experiencia permita que las autoridades universitarias y nacionales continúen respaldando no solo el futsal, sino también otras disciplinas deportivas.
Para las jugadoras y los jugadores, el Mundial constituye además una experiencia de aprendizaje personal, académico y deportivo.
Costa Rica llega a Polonia con dos selecciones marcadas por la ilusión, la disciplina y el deseo de abrir camino para futuras generaciones de atletas universitarios.
Entrevistas concedidas previo al viaje de la delegación.
Más historias
Andrea Agüero hace historia para Costa Rica con bicampeonato mundial en los Adaptive CrossFit Games 2026
Del Mundial a Sudamérica: Vozinha continuará su carrera en Colo Colo a los 40 años
Alajuelense–Team Down representará a Costa Rica en torneo internacional de fútbol inclusivo en Houston